lunes, 21 de noviembre de 2011

Los frescos medievales.

El interior de las iglesias medievales era oscuro, pero la escasa iluminación ayudaba a ver los coloridos frescos con los que se cubrían la mayoría de las paredes. Pasajes de la Biblia, escenas de la vida de santos, Jesucritos, los apóstoles y la Virgen... todas estas imágenes poblaban el interior de los edificios románicos.

La técnica del fresco permite crear pinturas que resisten inmejorablemente el paso del tiempo, en el siguiente documental podéis ver cómo:




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