viernes, 21 de junio de 2013

Inicio del verano.



EL VERANO. 
Bajo la dura estación por el sol encendida 
languidece el hombre, languidece el rebaño y arde el pino; 
suelta el cuco la voz y, apenas percibida, 
cantan la tortolilla y el jilguero. 
Expira el dulce céfiro, pero la contienda 
mueve bóreas, de improviso, a su vecino; 
y llora el pastorcillo, porque, intranquilo,  
teme a la fiera borrasca, y a su destino. 
Roba el reposo a los cansados miembros 
el temor de los relámpagos, los fieros truenos 
y la furiosa bandada de moscas y mosquitos. 
¡Ah! Demasiado ciertos son sus temores; 
truena y relampaguea el cielo que, con su pedrisco, 
trunca la cabeza de las espigas y de los granos altivos.  



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