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martes, 26 de noviembre de 2019

Escudo de Carlos I de España y V de Alemania




El escudo heráldico de Carlos de Habsburgo que vamos a ver corresponde a su etapa como emperador. Las partes que lo componen ya las conocemos en parte:


  • En la mitad superior aparecen los símbolos de los reinos de los Reyes Católicos, sus abuelos maternos (a veces aparecen con esta distribución y en otras ocasiones ocupando los cuarteles superior izquierdo e inferior derecho):
    • De Isabel de Castilla:
      • Los castillos y leones rampantes de Castilla y de León.
    • De Fernando de Aragón:
      • Las barras amarillas y rojas de Aragón.
      • Las barras y las águilas de Sicilia.
      • La cruz amarilla sobre fondo blanco del reino de Jerusalén y el escudo de bandas rojas y blancas de Hungría representan al reino de Nápoles.
    • De los territorios conquistados:
      • La granada del reino de Granada.
      • Las cadenas amarillas sobre fondo rojo de Navarra.
  • En la mitad inferior aparecen los escudos de sus abuelos paternos, Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña (en otras ocasiones estos escudos pueden aparecer en los cuarteles superior derecho e inferior izquierdo).
    • De Maximiliano
      • Austria (tres barras horizontales, la central plateada y las otras dos, rojas)
      • Tirol (águila roja sobre fondo plateado).
    • De María de Borgoña
      • Borgoña moderna (en el centro flores de lis doradas sobre fondo azul y alrededor del escudo borde rojo y blanco)
      • Borgoña Antigua  ( en el centro barras oblicuas azules y doradas alrededor del escudo un borde rojo ).
      • Brabante (león dorado sobre fondo negro).
      • Flandes (león negro sobre fondo dorado).
  • La corona es la imperial (si la comparáis con la de los Reyes Católicos, es distinta), simbolizando el título de emperador junto con la presencia del águila bicéfala.
  • En la parte inferior izquierda vemos la cruz de San Andrés en rojo sobre fondo blanco y el Toisón de Oro. Ambos símbolos representan a la herencia borgoñona. El Toisón de Oro también está presente colgando de una cadena que rodea al escudo, ya que es una importante condecoración concedida por los monarcas como reconocimiento de los servicios prestados.
  • En la parte inferior derecha están las columnas que simbolizan el estrecho de Gibraltar (llamado Columnas de Hércules) y el lema Plus Ultra (Más Allá) simbolizan los territorios americanos.









miércoles, 25 de octubre de 2017

Felipe el Hermoso.


Felipe de Habsburgo pertenecía a una de las familias más poderosas de Europa. Era el heredero de las extensas posesiones de los Habsburgo, origen de lo que actualmente es Austria y motivo por el que en nuestro país solemos referirnos a sus descendientes como "los Austrias".

Además de su herencia paterna, su madre también le legó grandes propiedades. María de Borgoña era única heredera del duque de Borgoña Carlos el Temerario, que gobernaba en Flandes y el ducado de Borgoña.
Así, Felipe reuniría en su persona dos grandes herencias, pero consiguió antes el título de rey de Castilla, gracias a su matrimonio con Juana de Aragón y Castilla. Añadió, por tanto, a su escudo los símbolos de los reinos de su esposa.


viernes, 27 de mayo de 2016

El joyel de los Austrias.



El fallecimiento hace pocos años de Elizabeth Taylor volvió a poner de moda una de las joyas más apreciadas por la actriz, la perla llamada "la Peregrina". El atractivo de esta pieza, más allá de su belleza y gran tamaño, es que perteneció al rey Felipe II, que la entregó a sus sucesivas esposas y con la que la mayor parte de las reinas de la monarquía hispánica aparecen retratadas.


Esta enorme perla fue encontrada en aguas de Panamá y adquirida por Felipe II. Se incorporó a un joyel formado un enorme diamante, que era llamado "el Estanque" por el inusual color acerado que poseía. La Peregrina se podía separar del joyel y lucirse por separado si la reina lo deseaba.



La reina Ana de Austria (biografía), esposa de Felipe II, con el joyel de los Austrias.


Fue una de las joyas más conocidas de los Austrias, pero salió de España junto con otras joyas de los monarcas españoles robadas por los franceses. No se volvió a saber nada del diamante, pero la Peregrina fue vendida sucesivas veces hasta que, en 1969, la corona española intentó recuperarla en una subasta. Su elevado precio se lo impidió y fue el actor Richard Burton el que se hizo con ella y se la regaló a la que ha sido su última propietaria, Elizabeth Taylor.



Elizabeth Taylor luciendo la Peregrina engarzada en un collar junto con diamantes y rubíes.






jueves, 26 de mayo de 2016

Las cuatro esposas de Felipe II.

La historia conyugal de Felipe II es trágica. Tuvo cuatro esposas, pero ninguna de ellas le sobrevivió. También vio morir a sus hijos con la excepción de la infanta Isabel Clara Eugenia y su heredero, Felipe.


María Manuela de Portugal, su primera esposa, fue quien daría a luz al infante Carlos (el que se golpeó la cabeza tras por las escaleras persiguiendo a una dama, al que hicieron pasar la noche con la momia de San Diego de Alcalá para salvar su vida, el que hizo a un zapatero tragarse las botas que no le quedaban bien, quien lanzó a un cortesano por la ventana, amenazó al Gran III Duque de Alba, e, incluso, el mismo que pensó en matar a su padre). María Manuela era prima de Felipe por partida doble, hija de Catalina de Austria (su tía paterna) y de Juan III de Portugal (nieto de los Reyes Católicos y tío materno). Con ella casó, todavía príncipe, a los dieciséis años.




María Tudor, hija de una tía-abuela de Felipe II, Catalina de Aragón y Enrique VIII. De haber tenido un heredero la historia de Europa hubiese tomado derroteros diferentes… pero no ocurrió por la mala salud de la reina, por el poco tiempo que convivieron y porque cuatro años después de la boda murió.



Isabel I de Inglaterra, no llegó a ser su mujer, pero porque ella no quiso.

Isabel de Valois se casó con Felipe II tras la batalla de San Quintín y la paz de Cateau-Cambresis firmada con Francia. Su matrimonio comenzó con mal agüero, puesto que su padre, el rey francés Enrique II murió  por las heridas recibidas en el torneo que celebraba la boda de su hija.
En un principio iba a ser casada con el infante Carlos (sí, el de antes), pero una vez viudo Felipe II los planes se trastocaron y éste la tomó por esposa.
Tras un aborto tuvo a su primera hija, la llamó Isabel Clara Eugenia, y después a Catalina Michaela. Un último embarazo debilitó su salud, muriendo tras dar a luz a un feto muerto. Dicen que fue la única esposa de la que estuvo realmente enamorado Felipe II y sus dos hijas fueron muy estimadas por el rey.



Ana de Austria fue un caso aparte, sin más. Sus abuelos varones, por parte de madre y padre, fueron Carlos I de España y su hermano, Fernando de Habsburgo; luego sus bisabuelos (¡¡¡por ambas partes!!!), fueron Felipe el “Hermoso” y Juana la “Loca”. Su madre era María de Austria… tía de Felipe II. Viendo este cotarro de familiares, entrecruces, os lo resumo en lo siguiente: el papa Pío V no quería dar su aprobación para este matrimonio por los numerosos lazos de consanguinidad. Pero finalmente, como sucede con los asuntos de poder, dio una dispensa para que el matrimonio fuera posible. La pareja respondió de la mejor de las maneras: no decepcionando al Papa. Llegaron a tener siete hijos: Fernando, Carlos Lorenzo, Diego Félix, Felipe, María y dos fallecidos nonnatos. Pero solamente Felipe (III), el de la “Pax hispaniae”, sobreviría al resto y a él le sería concedida la corona del “Imperio” (el de las colonias, no el Sacro Romano Germánico).

Por si no os habéis fijado, todos estos retratos (menos el de Isabel I Tudor, claro) representan a las reinas adornadas con el joyel de los Austrias.

Texto adaptado de: Historiadores histéricos.

Fuente de las imágenes:






domingo, 22 de mayo de 2016

La emperatriz Isabel de Avis y Trastámara.

Isabel era hija de la infanta María de Trastámara -por tanto nieta de los Reyes Católicos- y el rey de Portugal Manuel I. Su boda con el emperador Carlos se había concertado por motivos políticos, pero los relatos de los cortesanos que conocieron a la pareja cuentan como ambos se enamoraron sinceramente al conocerse. El matrimonio tuvo seis hijos, entre los que se encontraba el futuro Felipe II.

Cuando el primero de mayo de 1539 Isabel falleció en Toledo tras dar a luz a su sexto hijo, dejó a su primo y esposo, el emperador Carlos V, en el más absoluto desconsuelo. Tras trece años de matrimonio el enlace concertado entre las dos familias, los Habsburgo y los Avis, había resultado todo un éxito tanto en lo político como en lo personal. Carlos V no había dudado en delegar las tareas de gobierno en su esposa durante sus prolongadas ausencias de la Península, demostrando ésta su valía política e inteligencia.

De regreso a sus obligaciones al frente del gobierno del estado, no volvió a casarse jamás y pocas mujeres ocuparon la atención del emperador, quizá el caso más conocido sea el de Bárbara Blomberg, madre del futuro Don Juan de Austria, permaneciendo siempre presente en su memoria una profunda añoranza por su malograda esposa. Para mantener vivo este recuerdo, Carlos V encargó a diversos artistas la realización de varios retratos; bien en forma de lienzo, de escultura de bronce o de relieves en mármol, siempre con la imagen de Isabel como protagonista.

De entre todas estas creaciones es, sin duda, el retrato que realizó Tiziano en 1548 la obra más conocida de todas, por la que el emperador siempre sintió un especial aprecio y que acompañó a éste en sus últimos días en su retiro de Yuste.



Tiziano se valió de un retrato previo de la emperatriz que, como recordaremos, hacía casi diez años que había desaparecido.
Podemos imaginar la dificultad que, para un retratista de la talla de Tiziano, supuso la realización de un encargo de estas características.


Cuentan el encargado de escoltar sus restos mortales hasta Granada para su entierro fue su caballerizo Francisco de Borja, duque de Gandía. Francisco, enamorado platónicamente de la emperatriz, tuvo que cumplir con la costumbre de asegurarse de que el cuerpo estuviese verdaderamente en el ataúd antes de darle sepultura, y la impresión que le causó ver el estado de la que fue una de las mayores bellezas de su época sólo le permitió afirmar "No puedo jurar que ésta sea la Emperatriz, pero sí juro que fue su cadáver el que aquí se puso".

Después de este trance, juró no volver a servir a ningún señor que pudiera morir, ordenándose jesuita tras la muerte de su esposa y dedicándose al servicio a Dios que le llevó a ser declarado santo con posterioridad.


jueves, 15 de marzo de 2012

Felipe II.

Hoy en clase hemos visto el reinado de Felipe II, aquí tenéis un vídeo con más información sobre este importante monarca.


En el escudo heráldico de Felipe se representan los territorios sobre los que gobernó.